Hace dos semanas ahora que Brian y yo hemos estado trabajando con los ancianos en el gimnasio, tratando ayudarles a desarrollar sus cuerpos débiles para que ellos puedan volver a sus pasadas habilidades del movimiento, o por lo menos para que puedan mantener sus habilidades actuales. Nuestro mayor problema ha sido que los ancianos no tienen ningún deseo ir al gimnasio, y no tenemos la autoridad hacerles venir. Por eso, hubo un reunión mandatorio (del sentido que les llevamos al gimnasio en sus sillas de ruedas y negamos ayudarles a salir hasta el reunión había terminado... no podíamos pararles de dormirse, pero por lo menos estaban presentas). El jefe introdució un medico que habló un poco sobre laz razones que hacer ejercicios es una buena idea siquiera o quizás especialmente cuando tienes sesenta o mas años.

Otros retos que Brian y yo tengo que luchar contra incluyen el hecho que no podemos entender ninguna cosa que dicen los ancianos, y que me parece que los ancianos usualmente no nos entienden tampoco. El primer es una combinación del acento grande que la mayoría tiene y la falta de dientes que tiene a la misma vez. Cuando consideras que puede ser muy difícil entender una persona hablando con el acento distinto de Andalucía (porque no se pronuncia mucha de las d ni las s, y porque el sonido n es mas como un sonido de nariz combinado con una vocal mas larga) y ahora incluyes el hecho que muchos consonantes requieren dientes pronunciar correctamente, o en cualquier capacidad, y también incluyes que por lo mas los ancianos no pueden oír las palabras que digan y por eso no tienden a pronunciarlas en la manera que piensen... Todo junto, en general los únicos sonidos que oímos son las vocales, y con vocales solas, no es claro lo que están tratando a comunicar.

Diciendo de ellos entendiéndonos, el problema es una mita que no hablamos con el acento regional (y en mi caso, que no hablo español muy bien en general) y otra mita que los oídos y quizás las mentes no funcionan bien hoy en día. He aprendido que cuando los reos no significa el entender sino la falta del entender, y que siquiera cuando me siento que he comunicado admirablemente, todavía hay mucha probabilidad que no he comunicado nada. 

Esto es el gran problema de comunicación: entender y ser entendido. Estoy aprendiendo que mientras la lengua puede comunicar muchas ideas diferentes, los brazos comunican con mucho mas esfuerza. Y cuando la gente con quien estás trabajando no entiende siquiera su propia lengua, algunas veces siquiera gritando no eres oído, por eso simplemente tienes que empujar, tirar y tocar hasta te entiende.

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